El mercado de apartamentos de lujo en Montpellier es uno de los más dinámicos del sur de Francia. 248 inmuebles están disponibles en este momento en la ciudad y sus barrios más cotizados. Los compradores españoles conocen bien Montpellier: la ciudad está a menos de tres horas de Barcelona en tren de alta velocidad, el clima es mediterráneo y los precios son sensiblemente más bajos que en la Costa Azul. Los apartamentos que generan más interés son los de los palacios del casco histórico, con techos altos, escaleras de piedra y patios interiores silenciosos. Sète y su canal de pescadores, Palavas-les-Flots junto al mar y la ciudad monumental de Pézenas completan una oferta regional que convierte a Montpellier en un destino especialmente atractivo.
Cuánto cuesta un apartamento en Montpellier
Los apartamentos de calidad en Montpellier parten de 15.933.312 RUB para superficies compactas en los barrios históricos y alcanzan 116.978.750 RUB para los últimos pisos con terraza panorámica sobre la Place de la Comédie o vistas a los jardines históricos. El precio medio se sitúa en 27.585.969 RUB. Las superficies van de 62 a 330 m², con una media de 118 m² y entre 1 y 25 habitaciones. El piso es el factor que más influye: un cuarto piso sin ascensor en un edificio del siglo XVII puede costar un cuarenta por ciento menos que uno equivalente con ascensor privado. Portería, bodega, aparcamiento interior y patio privado son los servicios que elevan el precio de forma más consistente. El mercado de alquiler vacacional funciona todo el año por la universidad y el flujo constante de visitantes internacionales.
Dónde comprar un apartamento en Montpellier
L'Écusson, el casco histórico delimitado por su antigua muralla medieval, concentra los apartamentos más exclusivos. Los edificios del siglo XVII y XVIII tienen escaleras de piedra, techos pintados y ventanas que dan a callejuelas tranquilas. Antigone, el barrio neoclásico diseñado por Ricardo Bofill, es la alternativa para quienes buscan plantas amplias y distribuciones racionales con vistas a los jardines axiales. Port Marianne atrae a inversores y compradores más jóvenes: arquitectura contemporánea de autor, tranvía directo al centro, residencias recientes bien gestionadas. El barrio de Beaux-Arts, próximo a la Facultad de Medicina, es el sector residencial de la burguesía tradicional montpelleriana. Pero el precio lo decide siempre lo mismo: época de construcción, altura del piso y calidad de las zonas comunes.