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Hotel en Gandía, Provincia de Valencia€ 800.00020Hostal en el centro de gandia 900 M2 en 4 plantas,
Presentado por Ingandia -
Hostal en el centro de gandia 900 M2 en 4 plantas,
Guía de lujo
{numero_annunci_formattado} hoteles en venta convierten la Costa Blanca en uno de los mercados de inversión hotelera más sólidos del Mediterráneo. No es casualidad. La provincia de Alicante suma más de trescientas jornadas de sol al año, una infraestructura turística consolidada y una demanda internacional que no depende de una sola nacionalidad: alemanes, británicos, belgas, holandeses y escandinavos eligen esta costa desde hace décadas. El mercado de hoteles boutique crece en Altea, Jávea y Moraira, mientras Dénia y Calpe mantienen un volumen de negocio muy alto en el segmento medio y alto.
Los precios de los hoteles en la Costa Blanca parten de 650.000 € para establecimientos más pequeños en localidades del interior o con menor exposición turística, y alcanzan 6.500.000 € en el caso de boutique hoteles en primera línea de mar con terraza panorámica, piscina, restaurante con licencia activa y spa. El precio medio se sitúa en 1.500.000 €. Las superficies construidas van de 1 a 9000 m², con una media de 1272 m² y un número de habitaciones entre 1 y 184. El factor que más incide en la valoración es la licencia turística vigente emitida por la Comunidad Valenciana: sin ella, la actividad hotelera queda paralizada mientras se tramita la renovación. La proximidad al mar, el parking propio y la categoría de estrellas asignada completan los criterios de tasación. Y una terraza con vistas al Mediterráneo vale, en muchos casos, más que cualquier reforma interior.
Altea marca el nivel para los hoteles boutique de alto standing. El pueblo blanco encaramado en el promontorio atrae a una clientela culta y de alto poder adquisitivo, y las propiedades que mantienen la arquitectura tradicional valenciana alcanzan las valoraciones más altas de toda la Costa Blanca. Jávea y Moraira son la elección de inversores que buscan una ocupación estable con clientes del norte de Europa y una temporada que va de marzo a noviembre. Calpe, con el Peñón de Ifac como telón de fondo, concentra hoteles de tamaño medio con un flujo constante de visitantes. Dénia crece: el puerto, los ferris a las Baleares y la fama gastronómica local garantizan actividad fuera de temporada alta. Benidorm, por último, tiene los índices de ocupación hotelera más elevados de España, lo que se traduce en flujos de caja predecibles y retornos contrastados.